A veces, siento que no sé hacer otra cosa más que moverme, un eterno no parar que me engancha, me apasiona y al mismo tiempo, me desgasta, me consume, me quita la energía...
De repente, al pisar el freno, me veo ahí, frente al abismo, sola, saturada de pensamientos, de sentimientos arrinconados para imaginar que olvido, de obligaciones, de responsabilidades, de exigencias, de un yo hipermega responsable, que me persigue desde que vine a este mundo y entendí dónde me tocó crecer... En ese momento, siento que estoy al borde del abismo, sin saber cuál es mi lugar en este océano social en crisis permanente de valores, sin saber si realmente esto merece la pena, sin reflexionar sobre mí, o sobre lo que algunos consideran que ha de ser "una vida normal"... algo que yo no sé muy bien qué es, ni dónde me lleva, ni siquiera, si puedo o si deseo tenerla...
Abstracta, muy abstracta es lo que estoy y también, muy cansada... Sin embargo, sigamos aquí mientras que no sea consciente de mi abismo y me guíe por aquello que les falta o tienen los demás. Sólo de este modo, sentiré paz la mayor parte de los segundos que invaden mi vida.
Mirando miradas, mirando recuerdos, mirando vivencias,....siento que mi abismo es menor...
"Sean siempre capaces de sentir en lo más hondo cualquier injusticia, a cualquier persona, en cualquier parte del mundo..." Ché Guevara
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